Publicado el 17-07-2012

Dicen que en muchos casos el urbanismo es el reflejo de la historia de una ciudad. Un ejemplo de esto es el Paseo de la Independencia de Zaragoza, actual eje económico y financiero de la capital aragonesa.

El origen de esta vía está íntimamente ligado a la Guerra de la Independencia, cuyos asedios en Zaragoza (1807 – 1808), además de escribir con “letras de oro” en la historia de la ciudad el capítulo de una de las hazañas más importantes protagonizada por el pueblo zaragozano, dejaron una ola de desastre y desolación. La destrucción de la localidad obligó a los franceses, como nuevos ocupantes, a poner en marcha medidas de índole sanitario, así como de reconstrucción y recuperación de la ciudad. Entre las iniciativas que se llevaron a cabo destacó la plantación de árboles o la ejecución de obras de gran envergadura, como la construcción de paseos.

De esta forma, aunque la ocupación francesa de Zaragoza tan sólo duró hasta 1813, durante la misma se pusieron en marcha varios proyectos, entre los que se encontraba la creación del “Paseo Imperial” (actual Paseo de la Independencia) que, a imitación de los “boulevares” franceses y aprovechando los espacios libres que la destrucción de la guerra había provocado, se ubicaría entre la entonces recientemente desaparecida Cruz del Coso (actual Plaza de España), que fue coronada por la Fuente de Neptuno (actualmente ubicada en el Parque José Antonio Labordeta), hasta la Puerta de Santa Engracia.

A partir de 1813, tras el regreso de Fernando VII a España, el retorno del Absolutismo y coincidiendo con el nacimiento de las dos Españas, surgen dos Zaragozas de ideas diametralmente opuestas. Por un lado la monárquica, conservadora e inquisitorial; y por otro la republicana, liberal y progresista.

Este enfrentamiento entre tradición y modernidad, que perduró en la sociedad zaragozana durante muchos años, quedó perfectamente reflejado a principios del siglo XX, cuando de forma casi simultánea se inauguraron los dos monumentos que todavía coronan el Paseo de la Independencia. El 22 de Octubre de 1904, en la actual Plaza de Aragón, se inauguró el monumento al Justiciazgo y al día siguiente, en la actual Plaza de España, el monumento elevado en honor a los mártires de la religión y de la guerra. De esta forma, la longitud del Paseo Independencia que separa y anuda a su vez ambos monumentos, el del Justiciazgo como triunfo del liberalismo y el de los mártires de la religión y de la patria, de signo opuesto, se convirtió en una evidencia de la distancia que separaba ambos extremos ideológicos.

Desde entonces el Paseo de la Independencia fue objeto de diferentes propuestas de prolongación hasta el Pilar y hasta el Ebro, que comenzaron en 1905 y cuya polémica no se zanjó hasta 1968 con la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana, donde finalmente se desestimó la idea de la prolongación.

Durante todos estos años del siglo XX el Paseo Independencia sufrió varias modificaciones en el diseño adaptándose a las necesidades de cada momento, pero siempre conservando su estructura tradicional. La última reforma fue llevada a cabo en el 2003 y tenía como objeto ensanchar las aceras y ejecutar un gran aparcamiento subterráneo. Si bien este último no llegó a construirse, ya que durante las excavaciones se encontraron los restos del arrabal musulmán de Sinhaya, que data de los siglos X y XII, y que obligaron a su protección y cubrición. La ampliación de las aceras, que sí se llevo a cabo, convirtió esta vía en un espacio más transitable y vital para los zaragozanos.

En la actualidad, el Paseo de la Independencia está una vez más en obras, motivadas por otro hito que ha marcado la historia de la capital zaragozana (así como la del resto de España) durante los últimos años, el boom inmobiliario.

Entre otros, el desarrollo urbanístico de la ciudad durante este periodo ha dado origen a dos nuevos barrios ubicados en la periferia, Parque Goya y Valdespartera, y ha supuesto la necesidad de instalar el tranvía como un sistema de comunicación y conexión rápido, limpio y ecológico.

Este hecho ha motivado que en los próximos meses, el tranvía vaya a atravesar el Paseo de la Independencia, alterando de esta forma su uso y apariencia y convirtiéndose nuevamente en un fiel reflejo de la historia y evolución de la capital aragonesa.



Escrito por el equipo de ST Sociedad de Tasación