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SOCIEDAD DE TASACION
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nuevo modelo urbanismo

 

En el contexto de la exposición "+ Allá de la estructura", sobre crecimiento y movilidad, de Skidmore, Owings & Merrill (SOM), la Fundación Arquitectura y SOM debaten sobre diseño urbano, movilidad y crecimiento y regeneración urbana en el contexto de grandes infraestructuras, nodos de comunicaciones e intercambiadores de transporte.

El encuentro, del que fue anfitrión el COAM, retransmitido en streaming por ST-TV, el canal online de ST Sociedad de Tasación, resultó enormemente enriquecedor y se debatieron ideas, propuestas y proyectos en la dirección de la mejora y la optimización, en el sentido de la eficiencia, la salud y la sostenibilidad de la movilidad en la ciudad de mañana.

Rafael Ruiz, Associate Director de ARUP, nos contó que aprovechando el 50 aniversario de la disciplina de la planificación del transporte como tal, desde su firma se realizó un  ejercicio en el que se planteaba a diferentes expertos, sin ánimo científico, con absoluta libertad, y sin límites de ningún tipo en las respuestas, la siguiente pregunta: “¿Cómo ves la movilidad en tu ciudad los próximos 50 años?”.  De las respuestas, se extrajeron reveladoras conclusiones en torno a tres ideas:

  1. megaciudad una tendencia inevitable de los núcleos urbanos
  2. la calle como espacio vivible, sin prioridad para nadie en un espacio de convivencia
  3. aumento del teletrabajo, que influirá de forma definitiva en la movilidad.

La movilidad sostenible

Sostenible, esa palabra mágica desde hace años, referida a la movilidad en ámbitos urbanos, alude a conseguir que los desplazamientos se ejecuten del modo más eficiente: en menos tiempo, consumiendo menos recursos, gastando menos dinero. Y una de las maneras más evidente de lograr esto es potenciando la llamada ciudad compacta.

En la elección del modo de transporte, cuentan varios factores: la distancia, lógicamente, y también la información disponible, que debe estar siempre actualizada. El coste es decisivo, también. Ahora, con el auge del Big Data, el acceso a nuevos datos nos da claves de las que hace poco no disponíamos. Sabemos, por ejemplo, que tener un coche, lo uses o no, cuesta 0.30€/minuto: ¿compensa?

De todos modos, el debate que suscitan los datos, no debe ser entendido como enfrentamiento, el clásico “bibandismo” que parece impregnarlo todo hoy: la movilidad, su mejora, merece un enfoque pluridimensional serio, no se trata de enfrentar automovilistas eléctricos y patineteros, ni la solución debe ser un único medio de movilidad. Seguramente, el planeamiento es necesario no para tomar partido, sino para armonizar las diferentes formas de movilidad, que, necesariamente, van a tener que convivir en la ciudad futura.

Las bicicletas compartidas, los patinetes, el carsharing, y el invento más perfecto y revolucionario de todos, las piernas humanas, han de relevar, en el ámbito urbano, al uso del coche privado. El debate no es tanto el motor de combustión o eléctrico, cuanto el uso compartido (y optimizado) de los modos de transporte no contaminantes. Si cambiamos los automóviles tradicionales por eléctricos, obtendremos menos contaminación en las ciudades, sí, pero aumentaremos la de los centros de fabricación de los coches y no mejoraremos en otros muchos aspectos: atascos, invasión del espacio público para el automóvil en detrimento del peatón, accidentes, etc.

También se avanza en este sentido con la Ciudad Compacta, creando espacios con estrategias de tránsito basadas en el al transporte público creando un ecosistema de transporte menos dependiente de la superestructura, sino de la energía.

El futuro se mueve… compartiendo

Cambian los usos, las costumbres. Si cada vez hay menos titulares, sobre todo entre los jóvenes, de licencias de conducir, si cambia el estilo de vida ¿es lógico que sigamos cautivos de las mismas políticas de infraestructuras, creando más y más autopistas? Vivimos un ecosistema de transporte inimaginable hace solo 10 años. Los planes generales de hace solo 20 años están hoy obsoletos. Compartir es la nueva clave: se comparte, como en el paradigma social mediterráneo, el espacio público. La diversidad como sistema de valor y de resiliencia. Taxi y VTC  que empezaron compitiendo, tienden hoy a convivir complementándose, a su vez, con el alquiler tradicional y la inevitable eclosión del vehículo autónomo,

Parece que el único medio de transporte condenado es el  automóvil privado, incluso el eléctrico (en núcleos urbanos, insistimos, la película en zonas rurales, e interurbanas es distinta), que  suma a los efectos perversos de atascos, pérdida de tiempo, ocupación de espacio público (por sí mismo y por las estructuras necesarias para su funcionamiento), incidencia negativa en la salud: enrarecimiento del aire, accidentes y atropellos… incluso el hecho de que desincentiva el ejercicio con los desplazamientos puerta a puerta.

En el pasado, la ciudad se adaptó al automóvil. Ahora debemos emprender la adaptación inversa y hacer que las ciudades se adapten a los ciudadanos. Necesitamos todas las alternativas al automóvil privado: bicicletas, patinetes, coches compartidos porque, lamentablemente, el futuro no ha sido lo que pensábamos lo que sería y la ciudad sin automóvil marcará la apuesta de los próximos años.

Conceptos, también, en movimiento

Con la tecnología, inevitablemente, corriendo más  que nuestros próceres, hemos de añadir voluntad, libertad de miras y ambición a la acción de nuestros políticos. Y no limitarnos a quejarnos, sino en la medida de nuestras posibilidades, hacer propuestas y actuar, en nuestro día a día, de forma coherente con estas reivindicaciones. Quejarse es fácil, es más incómodo actuar, pero también más necesario. La tecnología ayuda a mejorar, pero para inventar hace falta algo más: ¿qué hacemos  con los parkings? Almacenes, centro logísticos... también en estos asuntos hay que pensar y hemos de planearlas. El coche autónomo ahorrará espacio y, como siempre, los cambios supondrán soluciones, sin duda, pero sabemos que traerán consigo nuevos problemas.  Por eso, más que nunca, y como siempre, la cooperación público privada será es conditio sine qua non para el desarrollo correcto y sostenible de la movilidad urbana del

Nunca, como en este momento, había sido tan importante planificar, y nunca tuvo el planeamiento tan mala prensa como hoy. ¿Seremos capaces de ponernos de acuerdo?

Movamos ficha y digamos que sí.



Escrito por el equipo de ST Sociedad de Tasación
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