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SOCIEDAD DE TASACION
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No es extraño ver de vez en cuando una estación de servicio en pleno corazón de la ciudad. Son elementos operativos y funcionales que a lo largo del paseo nos sorprenden con su imagen. Su aspecto es el de ballenas varadas en la ciudad, una imagen contrapuesta a la libertad con que jalonan carreteras, autovías y autopistas.

No siempre fue así. En los años veinte del siglo pasado, lo habitual era que la dispensación de combustible se llevara a cabo precisamente en las ciudades, donde se concentraba el parque de vehículos. Eran simples surtidores situados en las aceras sin otro alcance ni entidad.

Uno de los primeros intentos de dotar de valor al lugar donde se repostaba combustible, construyendo un contenedor para ese uso, tuvo como escenario la ciudad de Madrid. Fue entonces cuando nació el concepto de estación de servicio en España.

Edificada en 1927, su autor fue el arquitecto Casto Fernández Shaw, y el surtidor se situaba en el número 18 de la calle Alberto Aguilera. Era conocida por el nombre de la empresa que la promovió, Petróleos Porto Pí, propiedad del magnate mallorquín Juan March.

Se levantó en apenas cincuenta días y fue revolucionaria en su planteamiento. Funcionalista, con ausencia de estilo y con el hormigón armado como material de referencia es el resultado del diálogo de todos los elementos que la constituyen: surtidores, aparatos de suministro de aire, agua, aceites, la marquesina que parece dos alas de avión y la torre que soporta las señales, el nombre y la función del hito. Fue el contrapunto a la España historicista y recargada. Líneas depuradas para la sociedad del futuro.

En el verano de 1977 y pese a estar protegida, se derribó la gasolinera de Porto Pí, en un acto de vandalismo e incultura vergonzoso, un atentado contra el patrimonio de todos. Tras numerosas protestas se reconstruyó, aunque acorralada por las acechantes edificaciones que la rodean.

La que vemos ahora es la falsa gasolinera de Porto Pí con algunas diferencias con el original, pero que al menos nos permite señalar en la memoria que estas instalaciones utilitarias un día fueron bellas.



Escrito por el equipo de ST Sociedad de Tasación
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