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Herencias: ¿bendición o tortura?

Incluso antes  de que se convirtieran en uno de los nuevos campos de juego del toma y daca político, a cuenta de su fiscalidad en las diferentes regiones, el asunto de las herencias siempre ha sido ciertamente peliagudo. Son un regalo, pero lo mismo pueden ser un regalo de los dioses, o un regalo envenenado. En cualquier caso, bien sea por razones de fiscalidad, por el montante a repartir entre los herederos, la voluntad del finado o por cualquier otra razón, lo que está claro es que lo primero que hay que saber cuando nos encontramos ante una herencia, es su valoración. A partir de ahí…

 

Cada vez con más frecuencia, nos encontramos con peticiones de valoración de herencias en ST Sociedad de Tasación, y eso ocurre por diversas razones: falta de acuerdo entre los herederos, ausencia de un documento expreso de última voluntad, fiscalidad (excesiva y excesivamente burocratizada), por voluntades a veces insospechadas de los finados (dejo todo a mi canario, o a Greenpeace…) y para cualquier caso que se presente, siempre hay dos cosas inamovibles: 1) hay una herencia por repartir/adjudicar, y 2) para repartirla, adjudicarla, o hacer cuentas con la hacienda pública, hace falta saber cuál es el valor objetivo de ese legado. 

La complejidad de las herencias es tanta como situaciones diferentes tenemos en la vida. Una herencia puede consistir en un inmueble libre de cargas y de pagos, o en situaciones tan complejas como queramos entender. Basta con pensar en la situación personal de cada uno de nosotros y veremos que no hay dos situaciones iguales. Ni por patrimonio, ni por el grado de previsión que cada uno tiene sobre sus asuntos.

Una herencia, debería ser algo tan sencillo como el reflejo de las voluntades de una persona para con sus bienes: inmuebles, inversiones, efectivo, deudas… todo, y esa herencia repartirá todo lo que tenía esa persona, por tediosos y complejos que resulten los trámites para heredar. Por eso es importante tener claro lo que significa una herencia y, sobre todo, que haya una cifra objetiva que nos diga a cuánto asciende ese “todo lo que tenía esa persona”, a partir de la cual tomar las decisiones oportunas que, evidentemente, serán muy diferentes si existe un testamento o no, siendo todo más sencillo si existe un testamento que refleje, de verdad, los bienes a heredar.

Los trámites de la herencia

Como decíamos, recibir una herencia pueden ser tediosos y complicados y, sí o sí, han de pasar por una serie de trámites que van desde la obtención de distintos certificados ( defunción, últimas voluntades, seguros, testamento ante notario…), o la determinación de los herederos legales (que obtendrán el célebre “Tercio de la legítima”, además de los otros herederos, especificados en el testamento Tercio de Mejora y el de Libre Disposición)  hasta la liquidación de la herencia y el pago de los impuestos, pasando por el punto que aquí y hoy, nos interesa principalmente, que sería realizar un inventario de bienes y deudas, imprescindible si no quieres que una herencia se convierta en un problema. Así, se podrá aceptar una herencia a beneficio de inventario, condicionando la aceptación a que el balance de bienes y deudas arroje un saldo positivo. 

Inventario: en qué consiste la herencia, negro sobre blanco

Es en esta fase donde se dirime el valor real de lo que vamos a heredar. Es un paso vital pues de la valoración resultante se deducirán los impuestos a pagar, o el montante a repartir entre los herederos. Todos los bienes, derechos y acciones que hay en la herencia deben ser valorados conforme a su valor real (valor de mercado). La valoración debe hacerse de forma profesional, teniendo en cuenta el estado de los bienes al día del fallecimiento. 

Para realizar una valoración que sirva para estos fines, no basta con tener buen ojo, o sabérselas todas, hace falta que un tasador profesional, un equipo de tasadores (inmobiliarios, financieros, de carteras y patrimonios, de empresas, etc.) estudien a fondo el activo y el pasivo de la persona fallecida, y sus valoraciones completarán los documentos de herencia pertinentes, tales como testamentos, últimas voluntades o declaraciones de herederos legales.

Normalmente, aunque no es siempre necesariamente así, el montante mayor de una herencia son los bienes inmuebles: fincas urbanas, rústicas, viviendas, etc., suelen ser la parte más importante aunque, repetimos, no siempre es así. Además de inventariar las escrituras, notas simples registrales, etc., es necesario que un tasador visite los inmuebles para dar fe del estado en qué se encuentran, y para que, muy importante, pueda certificar que el inmueble que se visita se corresponde con lo inscrito y, por lo tanto, eso real que ven nuestros ojos (cuerpo cierto), es lo que pasará a nombre del heredero en el Registro.

En segundo lugar, habrá de considerarse el dinero en efectivo, saldos y valores del fallecido, así como las empresas de las que fuese titular o aquellas en las que participara accionarialmente, bien sea de forma mayoritaria o minoritaria. 

Será necesario localizar todas las cuentas, libretas y saldos del causante, así como créditos, préstamos, hipotecas, etc., para que nuestros tasadores puedan incluir toda esa documentación en el inventario. Un buen punto de partida en estos casos, suele ser la última declaración de la renta y, en general, las declaraciones e intercambios de información del finado con la hacienda pública. 

Por supuesto, un inventario debe incluir también una valoración del/los vehículo/s y su estado financiero (sin cargas, deudas financieras, multas, etc), así como los seguros que a éstos estuvieran vinculados. Además, había que localizar otros seguros suscritos por el finado, debido a que muchas compras a crédito incluyen en sus contratos una póliza de vida o accidentes.

Del mismo modo, los seguros de vida, evidentemente, los seguros expresamente contratados deben ser localizados (tarea no siempre fácil) y valorados aunque hay que tener en cuenta que las cantidades que se perciben por los seguros de vida, no forman parte de la herencia, pero desde el punto de vista fiscal, sí hay que tenerlas en cuenta al hacer la liquidación del impuesto de sucesiones. 

No olvidemos tampoco el ajuar doméstico que, según los casos, puede ser de gran valor aunque, atención, el ajuar doméstico no incluye las joyas y otros objetos de valor extraordinario (obras de arte, antigüedades) que se valorarán, en su caso por separado.

También, por supuesto, porque pueden ser una parte incluso más abultada que el propio activo de la herencia, hay que valorar las deudas que pudiera tener el causante porque, al aceptar la herencia, ésta trae consigo la transmisión al heredero no sólo de bienes y derechos sino también de las deudas.

Por esto, también, es tan extraordinariamente importante hacer una valoración completa, ya que si el fallecido tenía deudas y obligaciones que superen sus activos, puede ser más conveniente renunciar a la herencia, renuncia que debe hacerse, siempre, ante notario, no resultando válida a efectos legales ninguna renuncia realizada en un documento privado.

Por último, hay que considerar las llamadas “deudas de la herencia”, que no son propiamente deudas, sino los gastos que se generan con la causa de la herencia, la muerte y los gastos que conlleva: son deudas, llamémoslas así, que se generan por la propia dinámica de la sucesión como, por ejemplo, los gastos derivados del entierro y el funeral, o las minutas que a causa del fallecimiento surgen de abogados, gestorías y demás. 

Como vemos, las herencias pueden convertirse, muchas veces dependiendo sólo del lugar donde residiera el fallecido, en un auténtico regalo envenenado. Hacienda siempre reclamará su parte, de una forma u otra, puesto que recibir dinero o propiedades supone un aumento de patrimonio y, como con cualquier otro ingreso, Hacienda siempre espera al final del pasillo, no siempre sonriendo. Por eso es necesario asesorarse y ST Sociedad de Tasación le ofrece un servicio impagable (aunque tiene un precio, para facilitar las cosas,   ) de valoración de herencias que puede ser de mucha ayuda en cualquier situación.

Si desea recibir más información sobre este servicio, o una tasación de un patrimonio a heredar, por favor, ponte en contacto en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 



Escrito por el equipo de ST Sociedad de Tasación
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