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SOCIEDAD DE TASACION
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En el posta anterior hablábamos de la valoración inmobiliaria en la literatura de Ítalo Calvino, en este artículo encontrarás la tasación. 

El capítulo XXIII de la novela “La especulación inmobiliaria” de Ítalo Calvino (Siruela, 2010, traducción de Ángel Sánchez-Gijón) es recomendable para aquéllos que quieran disfrutar de una descripción literaria de un tasador.

Quinto, el mayor de los hermanos Anfossi, ha visto a un hombre entrar en un edificio que se encuentra en avanzado estado de construcción. El interés de Quinto es tratar de vender o alquilar alguno de los futuros apartamentos y, por tanto, trata de seguirlo por la obra. Mientras Quinto le persigue, nos describe al hombre como un viejecito bastante ágil que merodea por el edificio y apenas habla. Tan solo contesta escuetamente “No, no, estoy mirando” cuando Quinto le pregunta si busca casa para alquilar. El viejecito desaparece trepando por unos tablones hacia las plantas altas, aún sin escaleras y sabemos, por lo que nos dice Ítalo Calvino, que no pierde detalle, observando desagües, lavabos...

“Entonces, pregunta Quinto, si no quiere comprar ni alquilar, ¿por qué le interesa tanto esta casa?”

Salvando las distancias con la Italia de finales de los años cincuenta en la que transcurre la novela y las diferencias normativas con España, nos encontramos ante una descripción literaria de la figura de un tasador.

Ítalo Calvino le define como “viejecito” y prudente, cualidades que por aproximación nos presentan al personaje como sabio en la materia. Es un personaje claramente observador, que no pierde detalle. Tal y como piensa Quinto, nos planteamos que alguien con tanto interés solo puede estar interesado en la compra o alquiler. He aquí la clave, pues el tasador simula ser un comprador o arrendador.

Un detalle singular para finalizar el retrato: el viejecito rechaza la ayuda que le intenta prestar Quinto para alcanzar el tramo de escalera existente y desvela la razón: “Nada, estaba viendo cómo es, porque tengo que ponerle una hipoteca.”

Con este rechazo al ofrecimiento de Quinto, Ítalo Calvino completa la descripción, apelando a la actitud de independencia total de las partes implicadas en la tasación: tasador, propietario y entidad financiera. El tasador hará su propio análisis y determinará, como anuncia, el valor de tasación.

 


Escrito por el equipo de ST Sociedad de Tasación

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